Hubo algunos obstáculos técnicos para subir postales ¿hay alguien al que no se le haya jodido su máquina alguna vez? Si es asà quiero saber que marca es.
Aquà van algunas cosas que estaban en lÃnea de espera.
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Pregunta recurrente:
¿Cómo es que LB va a Francia?
Los organizadores del festival vinieron a México a hacer audiciones, para escuchar personalmente a los grupos y escoger los que les gustarÃa que participaran en el Festival de Toulouse de este año. Ya existÃa una lista previa de grupos que les interesaban en principio (ignoro como llegó LB a esa lista), y a través de otra agencia independiente, EntropÃa Humana, se iniciaron aproximaciones con los grupos, para ver si era posible que en la visita a México de los encargados del festival coincidieran con alguna presentación.
LB no tenÃa presentación en esas fechas asà que lo que nos pareció más fácil fue invitarlos al ensayo y tocarles ahà algunas piezas. Fue raro tocar para un público de tres personas, que ni hablan español y nosotros difÃcilmente algo de Francés. Pero les gustó lo que oyeron y por eso es que vamos. Ese dÃa les tocamos Alacrán, Animal en Extinción, la Rosa y, a petición mÃa, La Fuga de Rubén.
En estos dÃas preparamos lo que habremos de tocar en Francia. Una consideración fundamental es: viajar ligero.
Es curioso, hace años yo deambulaba por ese continente en un perfecto ejercicio de vagabundeo, es decir: cero responsabilidades, cero compromisos y muy poco dinero. En ese entonces mi única preocupación era pensar si habrÃa razones para volver a México. Lo único que se me ocurrÃa es que me gustarÃa hacer una banda y dedicarme a la música.
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El cielo de Hermosillo es una suerte de prisma de un azul inconcebible. Durante el dÃa, el sol no encuentra ningún obstáculo para caer sin piedad sobre el paisaje. Uno se pregunta qué razones pudieron tener sus primeros pobladores para establecerse aquÃ. En las noches el efecto es inverso: bajo un cielo fresco, las estrellas se ponen a tiro de piedra y uno entiende entonces que la belleza del lugar pueda atrapar a cualquiera.
En una reciente visita acudimos a varios medios para promover el concierto que nos llevó hasta allá. La TV local (con su correspondiente sucursal de Televisa) es como la de aquÃ; los programas de espectáculos se dedican a comentar sin ninguna gracia los chismes más elementales de la farándula. En la radio pasa algo similar, pero ahà es posible encontrar otro tipo de espacios: aquellos cuya razón de existir es transmitir la música que apasiona a quienes los hacen. AsÃ, enfrentando situaciones adversas (como horarios de medianoche o la reclusión a frecuencias piratas), Radio Babel y Radio Bemba persisten en su labor por el puro placer de imaginar que sus transmisiones hacen eco en la aridez del desierto.
Algo parecido sentimos nosotros mientras tocábamos para la gente de Hermosillo en el teatro Emiliana de ZubeldÃa. Era la primera vez que lo hacÃamos, pero por alguna razón, por como es la gente allá, por el desierto, por la noche, parecÃa como si nos conociéramos de antes.
Este concierto también fue especial porque re estrenamos Fascinación. Me explico: esta pieza es una de nuestras favoritas, desde siempre y por eso la pusimos para abrir Denzura. La versión semi acúsitica que aparece ahà también nos gusta pero es muy de estudio; jamás pudimos reproducirla tal cual en vivo, además, la estructura es un poco mañosa y exige mucha concentración.
Por eso dejamos de tocarla un rato. Pero unos dÃas antes encontramos una nueva manera de tocarla, más libre. Básicamente la idea fue “olvidémonos de la versión de estudioâ€?. El resultado es un poco otra cosa, pero es fiel al espÃritu. Y además ahora resulta un placer tocarla.
Toda la experiencia, más los amigos que hicimos allá, me parecen dos razones fuertes para regresar.
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Tijuana también estuvo muy bien. Ahà si que ya conocemos a mucha gente y fue muy grato verlos de nuevo. El pequeño teatro de la Casa de la Cultura tiene buen sonido, hay madera de por medio. Lo recordaba asà de otra vez que tocamos ahà con La Barranca I.
Esta vez todo corrió suavemente y disfruté los nuevos arreglos que tenemos para La CaÃda, Tambor y la misma Fascinación.
Al terminar intentamos agarrar fiesta en la Av. Revolución, conducidos por Claudia, nuestra GuÃa Especializada en Antros Under para Después del TokÃn, pero lo cierto es que encallamos en un carrito de hot-dogs y de ahà ya no pasamos; todos estábamos agotados pues habÃamos llegado a TJ ese mismo dÃa.
Acabamos yéndonos a Rosarito, a dormir frente al mar. Nadie sospechaba que el lugar fuera tan hermoso (sólo Daniel). Lástima que Ãbamos con tan poco tiempo.
Asà que quedan por lo menos dos pendientes. Que también se convierten en motivos para volver.
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Al llegar a mi casa me encuentro con un paquete a mi nombre. Desde lejos ya parece que es algo especial, algo que me está esperando. Lo abro con cuidado imaginando lo que es, esperando que lo sea y si: son los masters de Tempestad!
Llevábamos ya no se cuantos meses, si no es que años, intentando recuperar este disco con BMG. Hace unos cinco meses sin embargo, pareció que se abrÃa la posibilidad, por ciertos cambios de dirección que hubo ahÃ. De pronto nos encontramos con que habÃa un par de aliados adentro y que era factible intentarlo. Por supuesto que quien fundamentalmente lo negoció fue Alfonso André, pues el tiene acceso directo en esa empresa.
Nos dijeron entonces que era posible hacerlo, siempre y cuando se siguiera un proceso formal y legal. Lo iniciamos y, como sucede con todas las cosas que implican trámites o papeléo, los dÃas empezaron a correr, convirtiéndose en semanas y meses. Una cosa que parecÃa fácil, ya con todos los contratos revisados, de pronto se alejaba, como espejismo. Llegamos a pensar que no se iba a hacer.
Pero ahora aquà está, finalmente, en nuestras manos.
Asà que ahora hemos empezado a preparar su reedición, la cual queremos tener lista para este mismo año. Queremos que sea similar a las de EFDLN y RDLT; le he pedido a Gilberto que diseñe la fajita como las que hizo para los otros, por otro lado, hay que decidir qué le ponemos de bonus track.
Por lo mismo, André y yo hemos estado revisando montones de cintas de esa época. Es una sensación extraña. Por un lado, inevitablemente despierta recuerdos y yo no soy muy dado a la nostalgia. Es raro escuchar lo que hacÃamos antes, la presencia del Cox y su violÃn.
La música también tiene ese poder de transportarte en el tiempo a momentos muy precisos. Aunque desde entonces no habÃa vuelto a escuchar esta música, de pronto puedo revivir el momento exacto en que hicimos algo, alguna toma en particular. Puedo ver a 4 músicos trabajando intensamente, casi febrilmente, en pos de una idea, aunque muchas veces se les escapara.
La mayorÃa de estas cintas no son muy útiles más que desde el punto de vista arqueológico; son demos de El Potrero grabados sin mucho cuidado o incompletos (no está la voz, o la baterÃa, o la letra no está terminada). Lo que si resulta interesante es ver como las canciones van tomando forma, como van concretándose toma tras toma; desde una idea muy embrionaria, acaso una voz y una guitarra acústica, hasta versiones ya completas con los cuatro tocando en el estudio.
En otras, inevitablemente, pasa lo opuesto: partimos de una buena rola a la que luego le dimos en la madre con el arreglo.
También es curioso redescubrir piezas que abandonamos en el camino y que yo ya habÃa olvidado. Algunas estaban ya avanzadas y, desde mi perspectiva actual, ¡están mejor que otras que si terminamos grabando! ¿Por qué en ese momento las hicimos a un lado? Ahora no lo se. No cabe duda que el proceso de grabación es muy subjetivo y es difÃcil saber lo que busca un músico en esos momentos.
Hay por lo menos otro par que si llegaron hasta el estudio, están prácticamente terminadas. Alfonso se inclina por éstas pues la grabación tiene calidad. Pero yo, al volverlas a oÃr, entiendo porque no las terminamos del todo en su momento: no me gustan.
Desde mi punto de vista, preferirÃa poner algo que vaga la pena musicalmente, aunque no esté tan bien la grabación.
En eso estamos, y algo encontraremos pues afortunadamente si hay material.
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La recuperación de Tempestad nos pone en el punto de que finalmente toda la discografÃa de La Barranca esta en manos de sus creadores. Ahora tenemos que hacer un esfuerzo por reagruparla y editarla ya bajo un sello que sea exclusivamente nuestro, las condiciones están dadas. Esto implica un montón de trabajo no-musical que sin embargo tiene que hacerse.
Cuando uno se hace músico de tiempo completo, o profesional digamos, espera que eso significa más tiempo justamente para hacer música. Craso error.
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Vino a visitarme Fong. TraÃa varias ideas de canciones en su lap top, las que ha estado trabajando con algunos programas para la Mac. Me enseñó como se usan y luego yo mismo hice una pieza instrumental con ellos. La llamamos Twin Tits pues nos recordó a Badalamenti. Me dejó también otra idea suya.
Estuvimos luego tocando un rato, incluso grabamos algo por ahÃ. ¿Cuántas veces no hicimos esto antes?. Las suficientes como para armar tres discos de LB. Ahora existe una posibilidad de hacer algo en vivo con él, en NYC. Dice que le gustarÃa sumarse a la banda, haciendo teclados y efectos especiales. No estarÃa mal.
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Hace diez años Jaime López y yo sacamos el Odio Fonky, un disco grabado en un departamento, con una grabadora de 4 tracks y un solo micrófono Shure. QuerÃamos comprobar que los músicos pueden hacer un disco como seas. Después, cuando salió, nunca hubo posibilidades de tocarlo en vivo, nunca se conjuntaron las circunstancias o los espacios indicados.
Pero el disco siempre nos gustó, a pesar de sus limitaciones técnicas. La experiencia de hacerlo fue muy enriquecedora y enormemente divertida, además, siempre fue también un indicador de que se podrÃan hacer más cosas.
El año pasado busqué a Jaime y le propuse que hiciéramos algo como para celebrar los diez años de aquel disco. Estuvo de acuerdo, aunque no tenÃamos muy claro si lo que tendrÃamos que hacer es tocarlo en vivo o mejor hacer un disco nuevo. Finalmente decidimos que estarÃa bien tocarlo en vivo, pero además hacer música nueva para poder hacer un concierto más largo.
Empezamos a intercambiar ideas, demos, borradores. Más o menos pronto llegamos a la conclusión de que no querÃamos repetirnos, no tenÃa ningún chiste hacer una especie de Odio Fonky II. Naturalmente sentimos que lo más atractivo serÃa intentar algo diferente. Descubrir un terreno que fuera nuevo para ambos y que al mismo tiempo fuera diferente de lo que normalmente cada quien hace por su lado.
Bajo ese principio empezamos a trabajar, ya de otra forma. Lo primero que detecté es que aun existe ese canal de comunicación entre el y yo, podemos trabajar de manera muy fluida y en muchas cosas coincidimos de manera casi telepática. Rápidamente fueron surgiendo canciones y cuando nos dimos cuenta ya tenÃamos suficiente como para un disco. En el camino aun desechamos varias canciones que estaban bien pero nos remitÃan más a los terrenos conocidos. La mayorÃa de las piezas con las que nos quedamos no tienen estructuras tradicionales verso-coro-verso, son cosas más abiertas, basadas por lo general en riffs de guitarra, más que en juegos de acordes.
Ahora tenemos ese nuevo material. ¿Qué podemos hacer con él?
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Acabo de leer una aclaración en torno al origen de la palabra hereje. Según se dice, proviene del verbo elegir. Desde este punto de vista, hereje no es aquel que no cree en un dios especÃfico y cristiano, como normalmente asumimos, sino aquel que elige las cosas de acuerdo a sus propios criterios, aún cuando éstos no coincidan con lo establecido.
La gran paradoja del mundo libre (es decir, del mercado libre) es que ante una oferta ilimitada de bienes y productos no sabemos qué elegir. La libertad que tal mundo nos ofrece no crea otra cosa más que angustia y vacÃo en los que no están preparados para ejercerla. Por eso, es preferible que alguien elija por nosotros.
Y quienes toman sobre sus hombros tan pesada responsabilidad, como era de esperarse, son los mismos que fabrican y venden esos productos.
Para ello resulta muy útil ese afán gregario que padece la mayorÃa de los seres humanos: no queremos sentirnos solos, queremos ser como los demás, hacer lo que hacen los demás. Después de todo, somos mamÃferos.
En el caso del cine, por ejemplo, no buscamos ver la mejor pelÃcula, sino aquella que ya ha sido vista por millones de espectadores, aunque todos hayan salido defraudados; no iremos a ver la cinta que tiene mejor guión o dirección, sino aquella que recaudó mayores ganancias de taquilla en su primera semana de exhibición. Son éstos los argumentos que aligeran la penosa tarea de elegir.
Lo mismo sucede con la música, por supuesto. La angustia que supondrÃa entrar a un Mix Up y mirar esos estantes repletos de discos desconocidos, sin saber qué carajos queremos comprar, se disipa considerablemente con los racks de éxitos que bloquean la entrada. Ahà están, de fácil alcance, los discos más vendidos, los que seguramente ya tiene la vecina, los que podremos comentar con los compañeros del trabajo.
También están para eso los famosos Discos de Oro, auto reconocimientos emitidos por los propios fabricantes que nos ayudan a saber que este disco ya lo compró un chingo de gente… So what? En México, por cierto, el requisito para obtener esta distinción ha bajado de cien a cincuenta mil copias en los últimos años. Y aún asà hay que dudar, pues muchas veces esas cifras se refieren a unidades colocadas, no vendidas. Cuando en 1996 nos otorgaron doble disco de oro a la salida de El Equilibrio de los Jaguares, hubo que esperar a que esas doscientas mil copias pasaran de colocadas a vendidas para cobrar las regalÃas que tal cosa suponÃa.
Y mientras hacemos cola para ver la pelÃcula de los Óscares o comprar el éxito de ventas de la semana, cientos de discos de música hermosa aguardan en el fondo de los estantes, en espera de que algún hereje se arme de valor y los elija.