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PROVIDENCIA I

La voz normalmente es lo último que se graba en un disco. Supongo que esta práctica proviene desde que se invento la grabación por canales, quien sabe cuándo ¿Porqué no grabar primero la voz y construir el resto sobre de ella? Claro, sería muy loco; no se si haya discos hechos así. La cosa es que la voz es delicada, y en una canción se supone que todo gira en torno a ella, aunque sea lo último que se graba. Pero en la mayoría de las grabaciones en que he participado, por dejarse para el final, normalmente las sesiones de voz acaban siendo maratónicas y acompañadas de prisas. Urgencia por terminar, expectativas. Esta vez es diferente. Las circunstancias se han acomodado de tal manera, fundamentalmente por el tiempo disponible de Lalo Del Águila (un verdadero rock-star), que las voces las hemos hecho de manera intercalada. Y eso es un lujo para mí.

Así que, los días que podemos grabar, subo al cuarto de voces en el segundo piso del Submarino y canto. Desde ahí no puedo ver a mis productores, Alfonso y Del Águila, quienes en el cuarto de control escuchan cuidadosamente lo que voy cantando. Pero por una ventana puedo ver las copas de un par de árboles y el atardecer de la Ciudad de México. Porque las grabaciones empiezan en la tarde, las mañanas no son buenas casi para nada, menos para cantar. Mientras canto no pienso, sólo siento y veo las nubes. Siento el sonido de las palabras; ya no su significado, pues ese lo pensé cuando las escribía, sino los ritmos y melodías que generan. Pero cuando terminamos una toma, o incluso al otro día, tengo el chance (¡el lujo extremo!) de corregir alguna entonación que no nos convence, o alguna palabra que no me gusta como suena.

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Nueva vida

"If you cannot bring good news, then don’t bring any."
The Wicked Messenger / Bob Dylan

Mr. Fong está a punto de abordar un avión que lo llevará de regreso a Miami. Vino al D.F. a fines de agosto con el ineludible pretexto de ver a Caetano Veloso en el Auditorio Nacional. Nos entusiasmaba mucho ver a Caetano con su nuevo trío, una oportunidad que en México se da cada 12 años. Así que ahí estuvimos, con Alfonso André unas filas más allá, maravillándonos con la audacia del maestro legendario, su invención inagotable y su fructífera búsqueda de una belleza minimal. Ese fue el pretexto y por si sólo valía la pena. Pero en realidad, Fong vino a formalizar una decisión que tomó desde hace un par de meses: vino aquí a cumplir una misión.

Durante las dos últimas semanas él, Alfonso y yo hemos estado grabando las bases de un nuevo disco de La Barranca. Federico estuvo aquí para hacer los bajos de seis canciones nuevas y grabó también unos hermosos pianos para tres de ellas. Se grabaron además unos chelos, con Mónica del Águila, para un arreglo que Fong había escrito. Él y Alfonso prácticamente han concluido las bases del disco y no dejo de sorprenderme por el sonido que producen juntos. Puedes escuchar sus instrumentos aisladamente y reconocer el estilo de cada quien; pero sólo oyéndolos juntos ambos adquieren su significado total: cada golpe de tarola y cada nota de bajo cobran un nuevo sentido, que no tienen cuando los escuchas por separado.

Así, casi hemos completado lo que iniciamos tentativamente a fines de mayo. Entre los tres les hemos ido dando forma y personalidad a estas músicas que nos andan sobrevolando el espíritu desde hace seis meses. Bajo la mano cuidadosa de Lalo Del Águila, la nueva música de La Barranca empieza a mostrar su rostro. Y mientras me alejo del Aeropuerto es inevitable sentir un hormigueo en el cuerpo. Hay muchas cosas sonando en mi cabeza.
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San Miguel Arcángel

Estábamos buscando una escenografía para los conciertos del Fluir Total. No queríamos recurrir a las imágenes amplificadas del bordado de Claudia porque, aunque eran las más apropiadas, ya las habíamos utilizado hacía un año justamente ahí, en El Lunario. Queríamos también darle una imagen distintiva a estos conciertos, en los que presentaríamos juntas las vertientes eléctrica y acústica de La Barranca. Sabíamos además que, de cualquier manera, se necesitaba algo para vestir el escenario, que de otra forma quedaría muy austero.

Me imaginaba, vagamente, una especie de paisaje al alto contraste, que sirviese como fondo para lo que íbamos a hacer en el escenario. Este paisaje naturalmente luciría más en la parte acústica, cuando íbamos a estar sentados. Revisé algunos libros de imágenes pero no encontré, de entrada, nada que me convenciera. Alejandro me llamó entonces para sugerir a Joel Rendón, incluso, me dijo, podríamos plantearle que hiciera algo en vivo, tipo action painting, tal y como lo había hecho un par de años atrás con motivo de la inauguración de una muestra de sus grabados en La Pirámide. Aquella vez Joel realizó, en el momento, la imagen de un tolteca a grandes trazos sobre un lienzo de papel, mientras los de La Barranca, delante de él, tocábamos una versión expandida de Cómo si fuera tolteca. Precisamente.
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TV II

Bueno, finalmente hemos concluido con nuestra pequeña incursión televisiva. Por el momento. Aprendimos lo que teníamos que aprender, sufrimos lo que teníamos que sufrir y nos vieron muchos que de otra manera jamás tendrían el chance de hacerlo.


También fuimos crucificados por otros y esto sólo nos hizo recordar como la imagen del mundo se construye a base de preconcepciones.


Una que no acabo de interpretar es aquella de que un grupo “se vende” al salir en la tele ¿Cómo, de qué manera podría venderse sólo por aparecer ahí un par de veces? Quienes suponen esto seguramente no tienen idea de lo que pagan por salir en la tele y, como nosotros, supongo que tampoco han de estar sindicalizados!


Entiendo que hay un montón de artistas que entregarían su alma por salir ahí. Y de hecho el 90% de los músicos de rock que conozco no tienen otro sueño que salir en MTV. Pero nosotros decidimos aceptar apariciones en cualquier espacio que:
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TV I

Leí una vez una entrevista con un actor porno español en la que decía más o menos lo siguiente: “Todos envidian mi trabajo porque creen que solo consiste en hacerle el amor a las divas del sexo. Pero detrás de cada escena que ven en la pantalla hay por lo menos 20 personas en el set de filmación que no tienen nada que ver entre la chica y yo: camarógrafos, iluminadores, estilistas, maquillistas, directores; por no hablar de la gente de la compañía: managers, productores y demás. En esas condiciones es verdaderamente difícil lograr un performance (¿una erección?), además de que hay cortes e interrupciones a cada momento. Las actrices pueden fingir, seguro; pero los actores simplemente tenemos que lograrlo. No es precisamente placentero, tienes que ser un profesional”

Pensaba en esto mientras me paseaba por los pasillos de TV Azteca el pasado viernes: ¿cómo hacer para que la música de La Barranca se apareciera en medio de ese ambiente de plasticidad total?

Ya por ahí Elizabeth hizo el favor de describir en el guestbook como es el mundo tras las cámaras, en el foro de un programa de televisión de estos. Quienes hayan visto la excelente película Ginger & Fred, de Federico Fellini, podrán tener también una idea de lo que hablamos.
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