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ECLIPSE DE MEMORIA

Tengo el gusto de reportar que el martes 26 de marzo, a las 2:58 PM, Del Águila, Fong y yo terminamos de mezclar Eclipse de Memoria, el nuevo disco de La Barranca. Hay una sensación indescriptible de llegar al final de éste largo proceso. Una sensación que trataré de compartir aquí.

Cada disco tiene su propio camino, su propio proceso, sus propias historias y su propia lógica. Cuando nos embarcamos a hacer un álbum nuevo, podemos tener muchas ideas de cómo queremos que suene, podemos poner límites o definir criterios específicos sobre qué queremos y qué no queremos hacer ¡Podemos incluso tener las canciones terminadas!  Pero a fin de cuentas, con La Barranca, y eso es lo maravilloso del proceso, el disco cobra vida por sí mismo y termina en lugares que nosotros no imaginábamos al empezar. Porque aun cuando el proceso de producción de un disco empieza por iniciativa nuestra, una vez echado a andar ese proceso, es el propio disco quien va decidiendo su naturaleza. Entonces nuestra labor más o menos consiste en adivinar esa naturaleza; tratar de realizarla de la mejor manera posible, de la mejor manera de que seamos capaces, con las herramientas, armas y conocimientos que estén a nuestra disposición en ese momento. Pero al final, a pesar de haber convivido con él durante meses, a pesar de conocer a detalle cada uno de los elementos que lo conforman, a pesar de ser expertos en sus estructuras y a pesar del hecho mismo de haberlo escrito, tocado y cantado nosotros mismos, el resultado final es algo que nos sorprende.  Y esa es la sensación que tengo ahora: sorpresa, euforia, una emoción vibrante. Mezclada también con una especie de gratitud hacia el espíritu de la música por habernos permitido llegar a esto: hacer un disco nuevo. Y además, por supuesto, el honor intransferible de hacerlo para La Barranca.

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El Baúl de los Intentos

EL BAUL DE LOS INTENTOS

Aquí estamos otra vez en el Submarino del Aire, preparándolo para una nueva inmersión. Regresamos a él con un entusiasmo que pasa por alto sus limitaciones. Como ir a la casa de tu abuela, en donde tienen más peso los buenos recuerdos que la falta de agua caliente.

El Submarino es lo que es y en nada ha cambiado desde la última vez que estuvimos aquí. Pese a que en teoría es un estudio comercial, en la práctica funciona más como un negocio familiar (lo que equivale a decir que, a fin de cuentas, no es ningún negocio). Pocos son los proyectos externos que se hacen en él, siempre conducidos por Lalo Del Águila. Desde la última vez que estuvo aquí La Barranca, que yo sepa, sólo han grabado Cecilia Toussaint, Jaguares y algunas bandas del programa piloto de TV que está produciendo Federico. De las otras cosas casi no me entero, y cuando lo hago, Del Águila suele decir muy poco. ¿Qué estuviste grabando la semana pasada? “Un grupo de happy punk”, dice solamente. O si no, “unas baterías para un proyecto externo”.

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Providencia IV

El Voodoo Lounge está incrustado en la base de una pequeña colina, frente a un helado río que delimita el Bronx. No hay vecinos alrededor. Originalmente era un taller mecánico y en torno a él no hay más que otro taller de soldadura, de similar tamaño. Arriba, sobre la colina, a unos 20 metros encima de nosotros, empiezan los edificios. Multifamiliares amarillos por docenas, viejos, fríos.

El lugar fue acondicionado por los amigos de grupo Sonido Secreto y ahora es su cuartel general, el lugar donde se juntan con los amigos a ensayar su música. Y a beber ese dulce ron dominicano. Está provisto con calentadores, alarmas de varios tipos, instrumentos y equipo musical. Y ahora, la pequeña comunidad dominicana de Sonido Secreto ha tenido la generosidad de ceder el espacio a La Barranca, para que ensayemos ahí. Tenemos una presentación ya confirmada dentro de diez días, en Manhattan. Y llevamos 6 años sin tocar juntos en vivo.

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PROVIDENCIA III

En La Providencia hay un ángel que bebe olvidándose de sus alas. Cómo si el peso de su personaje inmaculado lo hubiese llevado al hastío. Bebe con los humanos, recordando que es a ellos, y no a dios, a quienes se debe. En La Providencia Gloria Trevi está acostada encima del Iztazíhuatl. Sus pechos de silicón apuntan meticulosamente hacia el infinito azul. Un poco de nieve seca se esparce sobre su pubis. En La Providencia el tiempo está detenido, por unos instantes, antes de su extinción total. En La Providencia imaginamos discos y portadas, letras de canciones que jamás llegamos a escribir. En La Providencia también inventamos días que finalmente se cumplen.

En una mesa de la esquina, entre pequeños vasos tequileros y un plato con limones, Gilberto me muestra diseños y colores que han ido mutando desde hace tres o cuatro meses. Las mutaciones son sutiles pues desde el principio la idea estaba bien clara. Siempre supimos que la portada tenía que ser roja. Siempre supimos que iba a estar ahí el San Miguel. Sabíamos que se llamaría igual que esta cantina y sabíamos también cuáles eran las letras con las que habríamos de escribir LABARRANCA.

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PROVIDENCIA II

PROVIDENCIA. (Del lat. Providentia) f. Disposición anticipada o prevención que mira o conduce al logro de un fin. | 2. Disposición que se toma ante un lance. | 3. fr. Adoptar una determinación | 4. Sinónimos: Destino, azar, hado, sino, estrella, fatalidad, ventura, albur, predestinación, mandato.

El trabajo en la burbuja amniótica que es El Submarino del Aire ha concluido; lo que resta en torno al disco ya ocurrirá fuera de nuestras manos. Pero para nosotros, como músicos, el disco ya se terminó. Y la sensación es curiosa. Después de tanto tiempo ya no hay nada que hacerle a las canciones…. ya se van.

Claro, falta aún masterizarlo, y después hacer los propios discos físicamente: maquilarlo. Al mismo tiempo hay que desarrollar una estrategia de distribución y promoción. Es decir, aún faltan cosas, cosas administrativas y tediosas que te hacen ver que producir un disco no es nada más cuestión de hacer unas canciones y grabarlas ¡Ojalá!

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