El Voodoo Lounge está incrustado en la base de una pequeña colina, frente a un helado río que delimita el Bronx. No hay vecinos alrededor. Originalmente era un taller mecánico y en torno a él no hay más que otro taller de soldadura, de similar tamaño. Arriba, sobre la colina, a unos 20 metros encima de nosotros, empiezan los edificios. Multifamiliares amarillos por docenas, viejos, fríos.
El lugar fue acondicionado por los amigos de grupo Sonido Secreto y ahora es su cuartel general, el lugar donde se juntan con los amigos a ensayar su música. Y a beber ese dulce ron dominicano. Está provisto con calentadores, alarmas de varios tipos, instrumentos y equipo musical. Y ahora, la pequeña comunidad dominicana de Sonido Secreto ha tenido la generosidad de ceder el espacio a La Barranca, para que ensayemos ahí. Tenemos una presentación ya confirmada dentro de diez días, en Manhattan. Y llevamos 6 años sin tocar juntos en vivo.